Sus cabellos dorados caen en su espalda como cascada, despeinándose por el viento, esperando un quizá, esperando que el recuerdo se aleje y sus miedos también. Tantos fantasmas a su alrededor que ya son normales, no escribe para olvidar, escribe para sentir el beso cálido de su imaginación, llorando entre letras, navegando entre corcheas, la joven de cabellos dorados sigue esperando escapar y tener el placer de tenerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario