Cada alma es un infierno y un cielo, se quema de expresiones, vomita blasfemias, escupe sentimientos, defeca promesas y rompe uno que otro infierno, volviendo a esa pobre alma en un purgatorio, preguntándose ¿Qué mierda paso? Luego captas, de que somos zombis, de que no tenemos alma ni cerebro y defecamos cada sentimiento en versos que seguramente no vale.
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